Los bosques de fuego


Los bosques de fuego

 
28 April 2017

published byhttp://elpais.com


Chile – 11 Muertos, 7.000 damnificados y 1.600 casas destruidas. Este fue el saldo que dejaron los 717 incendios que, entre el 18 de enero y el 5 de febrero, arrasaron con 467.000 hectáreas en la zona centro sur de Chile. La segunda catástrofe incendiaria más grande del siglo XXI, después de la registrada en Canadá el año pasado, donde 700.000 hectáreas fueron consumidas por el fuego.

El proceso de reconstrucción ya comenzó en el poblado de Santa Olga, donde habitaban 5.000 personas y que quedó completamente calcinado, convirtiéndose en la imagen mártir de esta catástrofe. El encargado nacional para la reconstrucción, Sergio Galilea, espera que para mayo del 2018 el proceso global de reconstrucción haya culminado. Ahora bien, investigadores del área de conservación y medioambiente temen que las medidas de prevención que se adopten no respondan a las necesidades o que queden archivadas y olvidadas, como ya ha ocurrido antes, en el historial de incendios forestales del país.

Monocultivos y cambio climático

En Chile, el 98% de los incendios forestales son de origen antrópico, es decir, producto de la intervención humana, según la Corporación Nacional Forestal (CONAF). Negligencias en quemas agrícolas y en el mantenimiento del tendido eléctrico suelen ser causa del origen de los 6.000 incendios forestales que se registran en promedio anualmente. Esta vez no fue la excepción, pues 250 investigaciones se encuentran en curso, según informó el Ministerio Público (Procuraduría General).

Según los registros de CONAF, la cantidad de incendios registrados hasta ahora en el período 2016 y 2017 es menor que la del período anterior. Sin embargo, la cantidad de hectáreas incendiadas ha aumentado considerablemente. Así, las tres principales regiones afectadas por los últimos incendios suman, al cierre de este artículo, 518.247 hectáreas incendiadas durante el periodo actual 2016-2017; durante el periodo anterior, la cifra fue de 14.200. Según Ignacio Fernández, biólogo especializado en medioambiente, y Narkis Morales, doctor en Ciencias Ambientales (ambos investigadores de la Fundación para la Conservación y Manejo Sustentable de la Biodiversidad), “estos datos sugieren que la peor temporada de incendios forestales registrada en Chile no ha sido producto del aumento de fuentes de ignición, sino de la dificultad de controlar el avance de los incendios una vez que han sido detectados”.

Un reporte sobre cambio climático realizado por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, indica que Chile es un país altamente vulnerable al calentamiento global, y sus efectos ya se están haciendo notar en el territorio nacional.

Recientes estudios desarrollados en la zona central de Chile han dado cuenta de un incremento significativo en la recurrencia de las sequías y disminución de las precipitaciones. Un reporte encargado por la Corporación Nacional de Medio Ambiente (Conama) en 2006, preparado por el Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, ya daba cuenta de una disminución de las lluvias y una elevación de la temperatura. “Particularmente preocupante en las regiones centro y centro sur del país”, señalaba.

La sequía prolongada que desde 2009 afecta al país “ha ido debilitando la vegetación sistemáticamente y produciendo material leñoso”, asegura el director de CONAF, Aarón Cavieres. El estudio Cambio climático y su impacto potencial en la ocurrencia de incendios forestales en la zona centro-sur de Chile, elaborado en 2011 por la Universidad Austral de Chile, la universidad de Oxford y CONAF, vaticinaba que la disminución de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas “contribuiría, dadas las condiciones ambientales más favorables, a incendios más frecuentes y de mayor extensión”. Además, sostenía: “Particularmente vulnerables a estos cambios en el régimen de incendios estarían aquellas regiones dominadas por extensas plantaciones y ecosistemas remanentes altamente fragmentados –es decir, retazos de bosque nativo que han quedado aislados– e invadidos por especies exóticas”.

En efecto, el 49% de las áreas afectadas por los grandes incendios de principios de año corresponden a plantaciones arbóreas de pino insigne y eucaliptus. Se trata de dos especies introducidas en los años 70 para la producción de madera y celulosa, principalmente; y que sustentan la actividad forestal, la principal economía de esta zona del país. Según el estudio, la vulnerabilidad de estos territorios está dada por el tipo de especies, altamente inflamables debido a su estructura química, la homogeneidad de la vegetación y la continuidad del combustible (entendiéndose el árbol como un elemento combustible). Los investigadores Ignacio Fernández y Narkis Morales coinciden, y aseguran que “la distribución densa y continua de estas especies en el espacio, formando una masa homogénea de árboles plantados, promueve que los incendios se expandan rápidamente. Si junto con ello, las condiciones climáticas y topográficas no son beneficiosas para combatirlos, esto puede ser la receta para un desastre. Y así lo demuestra la reciente catástrofe”.

Sin embargo, a pesar de todos los pronósticos, el ministro de Agricultura, Claudio Ternicier, señaló al respecto: “Este fue un evento extraordinario y de una magnitud no esperada”.

Un historial de negligencias

Para Ignacio Fernández y Narkis Morales, es necesario que los planes de restauración ecológica no sólo se dirijan a recuperar la estructura, composición y funcionalidad de los ecosistemas afectados, sino que también reduzcan la probabilidad de que este tipo de incendios ocurran en el futuro. Según ellos, es imperativo considerar una planificación territorial de las plantaciones forestales, puesto que las extensas y homogéneas son más propensas a los incendios. “Es una de las principales causas de esta catástrofe”, apuntan. Conclusión que avalan los estudios y pronósticos realizados hasta ahora sobre los efectos del cambio climático en Chile. “Si no se cambia la forma en cómo se manejan e integran las plantaciones forestales dentro del territorio, incendios de estas características volverán a ocurrir en el futuro, y cualquier plan serio de restauración será infructuoso”, añaden los expertos.

En 2015, el Ministerio de Agricultura creó, a través de CONAF, el Consejo de Política Forestal, con el propósito de diseñar la política al respecto en Chile. Sin embargo, hasta el comienzo de los incendios, el Consejo no había desarrollado ninguna planificación para zonas rurales, a pesar de las advertencias de los estudios académicos. Esta vez, el Consejo entregó a principios de marzo un plan para restaurar el patrimonio afectado por los incendios, el cual incluye “un ordenamiento territorial de las plantaciones arbóreas”, afirma Rodolfo Contreras, jefe de secretaria de política forestal. “La idea es generar plantaciones sobre la base de mosaicos, con diferentes especies, para lograr una discontinuidad en el combustible, controlar el fuego y evitar así que llegue a zonas pobladas”, abunda. Contreras asegura que esta política incluye a pequeños, medianos y grandes productores forestales, entre estos últimos la compañía celulosa CMPC, una de las más importantes del país y de Latinoamérica.

El plan anunciado por el Consejo de Política Forestal se instala, sin embargo, sobre un historial poco alentador en cuanto a las medidas gubernamentales para enfrentar catástrofes ecológicas. En 2012, luego del incendio que consumió 17.000 hectáreas de la reserva de la biosfera Torres del Paine, la comisión investigadora que instaló la Cámara de Diputados con el fin de generar un plan de restauración, no ha concretado, hasta la fecha, ninguna medida.

En dicha oportunidad, el informe de la Comisión señalaba que “la labor realizada antes de la emergencia fue insuficiente, careciendo de los elementos básicos requeridos para abordar la correcta gestión de las fases de mitigación, prevención, preparación, respuesta y recuperación”. Al mismo tiempo, el informe apuntaba a la “urgente necesidad de fortalecer la gestión de CONAF, estableciéndola como una entidad pública y reforzando su misión, que es contribuir al desarrollo del país a través del manejo sostenible de los ecosistemas forestales y a la mitigación de los efectos del cambio climático”.

Dos años después de los resultados de la comisión, las conclusiones que arrojaba la nueva investigación sobre las causas del gran incendio que golpeó la ciudad de Valparaíso eran las mismas. Según este nuevo estudio, “la institucionalidad vigente no responde eficientemente a las exigencias para desarrollar una buena gestión del control de incendios forestales”. A pesar de todo esto, el presupuesto de 2017 del CONAF para el manejo del fuego disminuyó en 28 millones de pesos (unos 40.000 euros), respecto del año anterior.

Investigadores, académicos, la sociedad civil y, sobre todo, los más de 7.000 damnificados de los grandes incendios del 2016-2017, esperan que esta vez las medidas acordadas para prevenir incendios no queden archivadas a la espera de una próxima catástrofe ecológica y humana.

English version of the news. Note: the news has been translated by Google translator.

The forests of fire

11 Dead, 7,000 homeless and 1,600 homes destroyed. This was the balance left by the 717 fires that, between January 18 and February 5, swept through 467,000 hectares in the central south of Chile. The second largest incendiary catastrophe of the 21st century, after the one registered in Canada last year, where 700,000 hectares were consumed by the fire.

The process of reconstruction has already begun in the town of Santa Olga, where 5,000 people lived and was completely burned, becoming the martyr image of this catastrophe. National Reconstruction Manager Sergio Galilea hopes that by May 2018 the global reconstruction process will be completed. However, conservation and environmental researchers fear that the prevention measures taken will not respond to the needs or be archived and forgotten, as has happened before, in the history of forest fires in the country.

Monocultures and climate change

In Chile, 98% of the forest fires are of anthropic origin, that is to say, the product of human intervention, according to the National Forestry Corporation (CONAF). Malpractices in agricultural burnings and maintenance of power lines are often the cause of the 6,000 forest fires that are recorded on average each year. This time was no exception, since 250 investigations are in progress, according to the Attorney General’s Office.

According to CONAF records, the number of fires recorded so far in 2016 and 2017 is lower than in the previous period. However, the number of hectares burned has increased considerably. Thus, the three main regions affected by the last fires add, at the close of this article, 518,247 hectares burned during the current period 2016-2017; During the previous period, the figure was 14,200. According to Ignacio Fernández, a biologist specializing in the environment, and Narkis Morales, PhD in Environmental Sciences (both researchers of the Foundation for the Conservation and Sustainable Management of Biodiversity), “these data suggest that the worst forest fire season in Chile has not Been the result of increased ignition sources, but rather the difficulty of controlling the progress of fires once they have been detected. “

A report on climate change by the United Nations Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) indicates that Chile is a country highly vulnerable to global warming, and its effects are already being felt in the national territory.

Recent studies in the central zone of Chile have shown a significant increase in the recurrence of droughts and decrease of precipitation. A report commissioned by the National Environmental Corporation (Conama) in 2006, prepared by the Department of Geophysics of the University of Chile, already reported a decrease in rainfall and a rise in temperature. “Particularly worrying in the central and south-central regions of the country,” he said.

The prolonged drought that has affected the country since 2009 “has been systematically weakening the vegetation and producing woody material”, says the director of CONAF, Aarón Cavieres. The study Climate change and its potential impact on the occurrence of forest fires in south-central Chile, prepared in 2011 by the Universidad Austral de Chile, the University of Oxford and CONAF, predicted that the decrease in precipitation and increase Of the temperatures “would contribute, given the most favorable environmental conditions, to fires more frequent and of greater extension”. “Particularly vulnerable to these changes in the fire regime would be those regions dominated by extensive plantations and highly fragmented remnant ecosystems – that is, fragments of native forest that have been isolated – and invaded by exotic species.”

In fact, 49% of the areas affected by the large fires at the beginning of the year correspond to tree plantations of pine insigne and eucalyptus. These are two species introduced in the 70’s for the production of wood and cellulose, mainly; And that sustain the forestry activity, the main economy of this zone of the country. According to the study, the vulnerability of these territories is given by the type of species, highly flammable due to their chemical structure, the homogeneity of the vegetation and the continuity of the fuel (the tree being understood as a combustible element). Researchers Ignacio Fernández and Narkis Morales agree, and assert that “the dense and continuous distribution of these species in space, forming a homogeneous mass of planted trees, promotes that fires expand rapidly. If along with it, climatic and topographical conditions are not beneficial to combat them, this may be the recipe for a disaster. And this is demonstrated by the recent catastrophe. “

However, despite all the forecasts, Agriculture Minister Claudio Ternicier said: “This was an extraordinary event of an unexpected magnitude.”

A history of negligence

For Ignacio Fernández and Narkis Morales, it is necessary that ecological restoration plans not only seek to restore the structure, composition and functionality of the affected ecosystems, but also reduce the likelihood that these types of fires will occur in the future. According to them, it is imperative to consider a territorial planning of forest plantations, since the extensive and homogeneous are more prone to fires. “It is one of the main causes of this catastrophe,” they point out. Conclusion supported by studies and forecasts so far on the effects of climate change in Chile. “Without changing the way forest plantations are managed and integrated within the territory, fires of this nature will recur in the future, and any serious restoration plans will be unsuccessful,” added the experts.

In 2015, the Ministry of Agriculture created, through CONAF, the Forestry Policy Council, with the purpose of designing the policy in Chile. However, until the start of the fires, the Council had not


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