Unos 1.500 empresarios argícolas dejan el campo en solo dos años


Unos 1.500 empresarios agrícolas dejan el campo en solo dos años

21 December 2014

published by www.laverdad.es


 España — La agricultura alicantina sigue agonizando. El cúmulo de problemas estructurales que arrastra desde hace décadas se intensifica y la otrora despensa verde de media Europa cuenta sus días casi sin solución de continuidad. A la crónica falta de precios en origen de los productos hortofrutícolas, acrecentada desde que apareció en escena la gran distribución comercial hace más de un cuarto de siglo, se suman otros factores de no menos calado: la extrema sequía del último año y medio, solo amortiguada parcialmente en algunos territorios por las lluvias de noviembre y diciembre, y el veto ruso a la Unión Europea durante nada menos que un año para muchos cultivos a causa de la grave crisis política de Ucrania.

Los agricultores, representados por la Unió, la única organización que tiene presencia en todas y cada una de las comarcas de la Comunitat Valenciana, ya dieron buena cuenta en este diario el pasado jueves del monumental enfado que les ha producido la comunicación del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente de que no dispondrán de ayuda alguna (ni para créditos, ni para avales de nuevos préstamos, ni siquiera dinero fresco para replantar) en el caso de olivos y de viña de vinificación, dos de los cultivos con mayor superficie instalada en la provincia y que han sufrido los estragos de la sequía hasta el punto de morir hasta ejemplares centenarios y milenarios de olivo.

Por ello, están convencidos de que la despoblación profesional del agro provincial seguirá ‘in crescendo’. Según explican a este diario el secretario general de La Unió en la Comunitat, Ramón Mampel; el responsable de frutos secos, Juan Pastor; y el de granadas, Santiago Pascual, ha desaparecido la friolera de 1.500 titulares profesionales a tiempo completo de explotaciones agrícolas en la provincia en los últimos dos años, cuando se juntaron el hambre de la crisis con las ganas de comer de la falta generalizada de precipitaciones, así como la carestía y escasez del agua del trasvase Tajo-Segura o de pozos particulares.

Teniendo en cuenta que la explotación media en activo en la provincia es de 5,44 hectáreas (frente a 5,50 del año 2009, al inicio de la crisis, según la encuesta sobre la estructura de las explotaciones agrícolas de 2013 divulgada por el INE hace tres días), se han dejado en baldío en poco menos de 24 meses nada menos que 8.160 hectáreas, lo que equivaldría a unos 16.000 campos de fútbol, con gradas incluidas, como el Rico Pérez de Alicante. Superficie que pasa a formar parte del paisaje de monte bajo con maleza de por vida y que son pasto potencial a futuro de incendio forestal.

«Lo único que nos faltaba era el acuciante episodio de sequía en toda la Comunitat, pero con más profundidad y agresividad en Alicante», se lamentan Mampel, Pastor y Pascual. Hasta 90 millones de euros ha podido provocar de pérdida la falta generalizada de lluvias en el último año y medio hasta el pasado noviembre, con episodios de precipitaciones aislados, muy localizados y que no resuelven la extrema sequedad de la tierra de cultivo, especialmente los árboles leñosos. «En 2005 tuvimos otra sequía muy importante, pero duró ocho meses, la mitad que ahora», añaden los dirigentes de La Unió, que, más que bonificaciones para la carencia de un año de los créditos contraídos o para avalar nuevos, lo que reclamaban al Ministerio era un decreto de sequía para la zona como tal. Es decir, con ayudas directas a la Seguridad Social agraria, el sistema tributario de módulos, el agua de riego o la factura energética. Ninguna reivindicación les ha sido satisfecha por el Gobierno ni por el Consell, cuyo compromiso era, además de compartir el gasto de seis euros por plantón de almendro repuesto por uno seco, financiar el 4% de los intereses de los créditos contraídos por miles de agricultores con los planes de mejora en el último lustro. Para colmo, denuncian que, mientras la UE incluyó en agosto las hortalizas de Holanda, las manzanas y peras de Francia y la uva y el kiwi de Italia para retirada ante el veto, no hizo lo propio con limón y granada. Solo de ésta, se exportaban 13 millones de euros anuales.
 


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