Chequean las pinturas rupestres a la búsqueda de daños por el incendio de Cieza


Chequean las pinturas rupestres a la búsqueda de daños por el incendio de Cieza

23 November 2015

published bywww.laverdad.es


Spain– Los primeros datos obtenidos del chequeo al que han sido sometidas las pinturas rupestres de Cieza, tres meses después del incendio forestal que devoró 300 hectáreas de pinares y matorral, dan pie al optimismo. El estado de conservación de este tesoro del arte paleolítico (protegido como patrimonio mundial por la Unesco desde 1988) se mantiene «bastante estable», según adelanta el jefe del servicio de Patrimonio Histórico, Miguel San Nicolás. No obstante, habrá que esperar todavía unas semanas más para analizar toda la documentación recopilada acerca del impacto que tuvieron las altas temperaturas (hasta 600 grados centígrados) sobre los abrigos y cuevas rupestres.

El examen se ha centrado en los conjuntos de las Cabras, Jorge y Arco, formados por una decena de cavidades, repartidas por las sierras de Losares, La Palera y el barranco de la Tabaquera, en cuyas paredes se conservan representaciones gráficas con una antigüedad de hasta 17.000 años. Son pinturas únicas en la Región, y en todo el Levante resulta difícil encontrar ejemplos de similar valor. Para evaluar un patrimonio tan delicado, la técnica empleada se centra en la toma de imágenes, con el fin de no manipular en ningún momento las pinturas.

Un grupo de geólogos, arqueólogos y restauradores, equipados con cámaras especiales de gran resolución, han recorrido las cuevas palmo a palmo para fotografiar al detalle todas las figuras. Los responsables del proyecto calculan que han tomando un millar de imágenes de altísima definición. Este mosaico (a modo de una gran foto fija) servirá ahora de base para conocer cualquier alteración que se pueda producir a lo largo del tiempo. Además, el material «permite realizar modelos en 3D para, llegado el caso, reproducir los abrigos al completo», detalla Elia Quesada Martínez, a quien acompañan en la investigación Juan Francisco Ruiz López y José Manuel Pereira.

Diferencias de temperaturas

El estudio se ha completado con termografías de las paredes de los abrigos rupestres. Este análisis se realiza a través de una cámara dotada con un termómetro muy sensible que capta en imágenes las diferencias de temperatura en la roca, sin entrar en contacto con ella. Permite detectar cualquier descamación en la pared, «porque cuando una parte se desprende del núcleo, su temperatura es diferente debido a que por la grieta de separación circula el aire», explica el experto Ramiro Alloza. La información que aporta esa prueba (en las cuevas de Cieza se han realizado 400 termografías) resulta de gran utilidad. «Si se pretende consolidar ese tramo de pared, el restaurador va a tiro hecho donde están los desperfectos», remarca Alloza.

Nada más sofocarse el incendio forestal, un equipo de investigadores, comandados por los técnicos de la Consejería de Cultura, se desplazaron hasta los abrigos rupestres para un primer examen de urgencia. Ya entonces se descartaron daños directos por las llamas, que no llegaron a alcanzar el interior de las cavidades donde se localizan las pinturas. Ahora, lo que se pretende es un examen en profundidad, con el fin de detectar posibles desperfectos que puedan presentarse a posteriori debido a las altas temperaturas registradas y a la presencia de hollín.

Este chequeo a los abrigos rupestres de Cieza se incluye en el proyecto de regeneración de las sierras afectadas por el incendio del pasado mes de agosto. Patrimonio Histórico y Medio Ambiente se han coordinado para ir de la mano en las labores. Un informe interno revela que aquellos primeros días de agosto se dieron todas las condiciones para un siniestro de estas características. El fuego se inició en la margen izquierda del cauce del río Segura por la caída de un rayo que prendió en una zona de matorral de La Serreta. De ahí, las llamas saltaron al otro lado del cañón.

Plan pionero de prevención

Apenas tres meses después del incendio, las labores forestales de regeneración de las sierras calcinada ya están en marcha. Un arqueólogo ha sido destinado a pie de terreno para supervisar los trabajados de las brigadas en los alrededores de las cuevas rupestres, cuyo entorno queda dentro de la protección como bien de interés cultural (BIC). En la zona, además de la retirada de la vegetación quemada, también se acometerán pequeñas obras de retención del suelo, con el fin de evitar arrastres en caso de lluvias intensas.

Pero la colaboración entre ambos departamentos adscritos a dos consejerías diferentes no se limitará a esta actuación puntual en Cieza. De cara al próximo año, está prevista la puesta en marcha de un proyecto pionero de mejora del entorno forestal de los bienes de interés ubicados en montes públicos. El objetivo es prevenir posibles incendios en las inmediaciones de los yacimientos, y llegado el caso, paliar los desperfectos por el fuego. Para ello se llevarán a cabo labores de poda y mantenimiento de la vegetación, la mejora de los accesos y un refuerzo de la señalización, ya que en muchos casos este patrimonio se localiza en lugares de difícil acceso. Varias comunidades autónomas ya han mostrado interés por ese plan específico de protección contra los incendios, como es el caso de Castilla y León, y estudian implantarlo en sus monumentos como modelo a seguir.


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